Hay publicaciones que cuentan lo que una institución hace. Contacto Maestro hace algo más interesante: nos permite entender cómo piensa el Marymount.
Al recorrer esta edición encontramos experiencias de aula, investigaciones, preguntas y reflexiones de quienes están cerca de nuestras estudiantes todos los días.
Para quienes hacemos parte de la Junta de Directores, poder asomarnos a ese trabajo tiene un enorme valor. Nos recuerda que detrás de cada decisión institucional hay una realidad que sucede en los salones, en las conversaciones entre profesores y estudiantes, en los proyectos, en la manera de acompañar una dificultad y también en esas preguntas que llevan a un docente a revisar su práctica y buscar una forma distinta de enseñar.
Ahí está buena parte de la calidad de un colegio.
Por eso me alegra especialmente presentar una edición de Contacto Maestro dedicada a los pilares de nuestra Planeación Estratégica. Cuando la Rectoría y el Equipo Directivo presentaron este camino a la Junta, encontramos una propuesta que respondía a una pregunta fundamental: ¿qué necesita hoy el Marymount para seguir ofreciendo a sus estudiantes una propuesta formativa integral de alta calidad y, al mismo tiempo, prepararse con criterio para el futuro?
Decidimos respaldarla porque encontramos seis prioridades que no funcionan de manera aislada. Juntas expresan el colegio que llevamos muchas décadas construyendo.
La innovación educativa nos invita, como institución, a cuestionar las formas tradicionales de enseñanza. Nos exige observar cómo aprenden nuestras estudiantes, preguntarnos qué necesitan y dar a nuestros profesores la posibilidad de explorar, investigar y transformar sus prácticas. Innovar no significa cambiar por cambiar. Significa tener la apertura y el criterio para reconocer cuándo podemos hacerlo mejor.
El bienestar parte de una certeza igualmente importante: para aprender bien hay que sentirse bien, acompañado y reconocido. Queremos estudiantes que encuentren en el Colegio un lugar exigente y retador, pero también seguro; un lugar donde puedan conocerse, desarrollar confianza en sí mismas y contar con adultos que sepan acompañarlas.
Por eso, la convivencia y la disciplina ocupan un lugar central. Educar implica enseñar a vivir con otros. Supone aprender que nuestras decisiones tienen consecuencias, que existen límites, que el respeto se construye en lo cotidiano y que asumir responsabilidades también es una forma de crecer. La formación del carácter ocurre, muchas veces, precisamente en esos momentos.